Hexagrama 23: La Desintegración

Hexagrama

23. La Desintegración · Bo

23. La Desintegración

Estructura del signo

Las líneas oscuras están a punto de ascender hacia arriba y derribar también al último trazo firme y luminoso, descomponiéndolo mediante su influjo. Lo vulgar, lo oscuro, no combate a lo noble y fuerte de manera directa, sino que lo socava gradualmente por medio de una acción imperceptible, de suerte que al final acaba por derrumbarse. El signo representa la imagen de una casa. El trazo superior es el tejado. Al quebrarse el tejado, la casa se desploma. El signo está asignado al noveno mes (octubre-noviembre). La fuerza del Yin avanza con creciente poderío y está a punto de desalojar por completo a la fuerza del Yang.

El Dictamen

La Desintegración. No es propicio ir a parte alguna. Es una época en la que los vulgares avanzan y están precisamente a punto de desplazar a los últimos fuertes y nobles. Por eso, al estar fundado esto en el curso de los tiempos, bajo tales circunstancias no resulta propicio para el noble emprender nada. De las imágenes y sus propiedades ha de deducirse la conducta recta en tiempos tan adversos. El signo inferior significa la Tierra, cuya propiedad es la docilidad y la devoción; el signo superior significa la Montaña, cuya propiedad es la quietud. Esto sugiere el consejo de avenirse a los malos tiempos y guardar silencio. No se trata aquí de un obrar humano, sino de condiciones temporales que, conforme a leyes celestiales, manifiestan también una alternancia de aumento y disminución, de plenitud y vacío. No es posible contrarrestar estas condiciones temporales. Por tanto, no constituye cobardía, sino sabiduría, el avenirse y evitar actuar.

La Imagen

La montaña reposa sobre la tierra: la imagen de la Desintegración. Así sólo mediante generosas dádivas a los de abajo pueden los de arriba asegurar su posición. La montaña reposa sobre la tierra. Si es escarpada y estrecha y carece de una base ancha, forzosamente se derrumbará. Únicamente si se alza de la tierra ancha y grande, y no orgullosa y empinada, su posición estará asegurada. Del mismo modo reposan también los gobernantes sobre la ancha base del pueblo. También a ellos les corresponde ser generosos y magnánimos, como la tierra que todo lo sostiene; entonces pondrán su posición a salvo, semejante a la quietud de una montaña.

Las líneas

Línea 1

El lecho se desintegra por las patas. Los perseverantes son aniquilados. Desventura. Los vulgares avanzan y comienzan furtivamente desde abajo con su destructiva labor de socavamiento, para minar de este modo el lugar sobre el que reposa el noble. Los partidarios del gobernante que le guardan fidelidad son aniquilados mediante calumnias y toda suerte de maquinaciones. La situación es funesta. Sin embargo, nada puede hacerse excepto esperar.

Línea 2

El lecho se desintegra por el borde. Los perseverantes son aniquilados. Desventura. El poder de los vulgares crece. El peligro ya se aproxima a la propia persona. Aparecen ya indicios manifiestos. La tranquilidad se ve perturbada. Mientras uno se encuentra en esta peligrosa situación, carece además de ayuda y acogida tanto de arriba como de abajo. En este aislamiento es necesaria una cautela extrema. Es menester amoldarse al tiempo y esquivar a tiempo. Si se pretendiera sostener con inflexibilidad y perseverancia el propio punto de vista, ello conduciría a la ruina.

Línea 3

Él se desintegra con ellos. Sin tacha. Uno se halla en medio de un entorno adverso, al cual se encuentra ligado también por vínculos exteriores. No obstante, existe una relación interior con un hombre superior. Gracias a ello se adquiere el sostén interno que permite liberarse de la índole de las gentes del entorno. Con ello ciertamente se entra en oposición con ellas, pero esto no es un error.

Línea 4

El lecho se desintegra hasta la piel. Desventura. El infortunio alcanza aquí al propio cuerpo, ya no sólo al lugar de descanso. No se añade advertencia alguna u otro aditamento. La desventura ha llegado a su punto culminante: ya no se puede conjurar.

Línea 5

Una hilera de peces. Por medio de las damas del palacio llega el favor. Todo es propicio. Aquí, en la inmediata cercanía del principio superior, fuerte y luminoso, se transforma la naturaleza de lo oscuro. Ya no se opone con intrigas al principio fuerte, sino que se somete a su guía. Más aún, como cabeza de los restantes débiles, los conduce a todos hacia el fuerte, del mismo modo que una princesa conduce a sus sirvientas ante su esposo como una hilera de peces y obtiene con ello su favor. Al subordinarse así espontáneamente lo inferior a lo superior, halla su ventura, y también lo superior alcanza sus derechos. Por eso todo marcha bien.

Línea 6▶ línea regente

Aún queda sin comer un gran fruto. El noble recibe un carruaje. Al hombre vulgar se le desintegra su casa. Aquí se ha alcanzado el término de la desintegración. Cuando el infortunio se ha agotado, retornan tiempos mejores. La semilla del bien aún se conserva. Precisamente cuando el fruto cae a la tierra, de su semilla brota de nuevo el bien. El noble recupera la influencia y la eficacia. Es llevado por la opinión pública como en un carruaje. Pero en el vulgar se venga su propia maldad. Su casa se desintegra. En ello reside una ley natural. El mal no sólo es pernicioso para el bien, sino que en sus últimas consecuencias se aniquila a sí mismo; pues el mal, que sólo vive de la negación, no puede subsistir por sí mismo. También al vulgar le va mejor cuando es mantenido en disciplina por un noble.

Abajo ☷ Tierra (Kun)

Dirección
SO
Elemento
Tierra
Características
Receptiva · Flexible · Nutricia · Sustentadora · Oscura
Familia
Madre

Arriba ☶ Montaña (Gen)

Dirección
NE
Elemento
Montaña · Piedra
Características
Aquietador · Firme · Inmóvil · Delimitador
Familia
Hijo menor